Un gol por los refugiados y refugiadas de Palestina, el compromiso de la Fundación Real Madrid y UNRWA
enero 15, 2019 11:34 am Deja tus comentariosDesde el año 2011, UNRWA y la Fundación Real Madrid colaboran por el bienestar de los niños…
Desde el año 2011, UNRWA y la Fundación Real Madrid colaboran por el bienestar de los niños…
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Zahra camina entre los pupitres mientras treinta niños y niñas le siguen con una mirada de admiración. La profesora se inclina sobre una de las mesas para corregir un cuaderno, después avanza hasta la otra punta de la clase para contestar una duda. Como sus estudiantes, Zahra está un poco nerviosa pero, a la vez, emocionada. También es su primer día de clase.
“Hace algún tiempo, Abdallah Mohammed era un hombre de negocios exitoso. Vivía rodeado de su familia en el campamento de Yarmouk. El conflicto y la violencia han golpeado Siria en los últimos años, y han hecho que personas como Abdallah pierdan su hogar, su negocio y su familia. A sus 68 años, Abdallah busca con desesperación un trabajo que le ayude a mantenerse. Son tiempos muy duros en los que UNRWA ha sido una fuente constante de ayuda..
El 28 de septiembre, la violencia en Gaza causó la muerte de siete palestinos, entre ellos dos niños, uno de ellos era un estudiante de UNRWA. Esta última muerte eleva a 13 el número total de estudiantes de UNRWA que han sido asesinados desde el 30 de marzo de 2018 en el contexto de la denominada "Gran Marcha del Retorno", las manifestaciones cerca de la valla que separa Israel de la franja de Gaza. Muchos otros niños matriculados en nuestras escuelas han resultado heridos en las manifestaciones.
El 27 de septiembre, los Ministros de Asuntos Exteriores de Jordania, Suecia, Turquía, Japón y Alemania, así como la Alta Representante y el Vicepresidente de la Unión Europea, organizaron una reunión ministerial en Nueva York con el objetivo de movilizar el apoyo financiero y político para la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA).
En el mes de agosto se produjo un deterioro serio de la situación humanitaria en el noroeste de Siria, con intensos bombardeos aéreos en zonas de las provincias de Idlib, Alepo, Hama y Latakia, que causaron muertos y heridos en la población civil, así como daños y destrucción de infraestructura civil como hospitales y escuelas. Esta intensificación de la violencia ha puesto una mayor presión sobre los equipos de respuesta humanitaria y las comunidades de acogida vulnerables. Según estimaciones de UNRWA, hasta 20.000 refugiados y refugiada de palestina, muchas de los cuales habían sido desplazados a Idlib como parte de los acuerdos de reconciliación, podrían verse afectados por la escalada de las hostilidades en el noroeste, y expuestos, una vez más, a la violencia y al desplazamiento. La Agencia está observando muy de cerca la situación y ha desarrollado un plan de respuesta para las prestaciones de asistencia humanitaria a los refugiados de Palestina afectados.
“Vamos a hacer un repaso”, Sanna, de treinta años, llama a su hija Naya para hacer los deberes de la primera semana de curso. El año escolar ha comenzado en todos los territorios palestinos y 278.991 estudiantes han vuelto a las 274 escuelas en la franja de Gaza. 143.754 niños y 135.273 niñas.
Shahraban Abed El Razel trabajó en la escuela UNRWA de Yarmouk durante 20 años. “Siento que es mi segunda casa. He pasado gran parte de mi vida allí”, reconoce. Este año, presenciaba la apertura de puertas de la escuela del campamento Burj Barajneh, en Líbano, donde impartirá clases este curso.
Desde que era pequeña, Lama ha visto apuntada una frase en la pizarra de clase. Unas palabras realmente importantes que su profesora les enseñó a escribir en inglés: Early Start, Grow Smart (Empieza pronto, crece inteligente). “Es ahora cuando entiendo el verdadero significado de la cita”, dice Lama.
Marwan Hakim Hassan no aparta la vista de la pizarra en la clase de química. Los apuntes aparecen en su cuaderno a gran velocidad, rellenando el espacio en blanco. Acaba de empezar 9º grado con 16 años, un poco más mayor que el resto de sus compañeros. “Tuve que repetir 8º por las dificultades que atravesaba mi familia”, nos explica un año después de la tragedia que vivieron.
Sin duda, ver crecer a una nueva generación de niños y niñas con acceso a educación es una de las cosas más gratificantes para la comunidad refugiada de Palestina. Su deseo es que sean jóvenes que puedan dejar a un lado las preocupaciones del día a día como la falta de alimento y agua o el bloqueo, y que piensen que un futuro mejor es posible. Las escuelas en Gaza tienen la responsabilidad de educar a esta generación para que no pierdan la creatividad y la esperanza que les brindarán un futuro digno, contribuyendo al progreso de toda la comunidad.