Campos de refugiados en Cisjordania

828.328 refugiados y refugiadas registradas
19 campamentos
95 escuelas
48.192 alumnos y alumnas
2 centros de formación profesional
43 centros de atención primaria

CISJORDANIA, CERCADOS POR EL MURO

Cisjordania ocupa 5.500 kilómetros cuadrados, y cuenta con una población de unos 2,4 millones de personas, de las cuales más de 820.000 están registradas como refugiadas.

La cuarta parte de la población refugiada de Palestina en Cisjordania vive en los 19 campamentos que UNRWA gestiona en la zona. El resto lo hacen en ciudades y los pueblos.

En Cisjordania, los refugiados y refugiadas de Palestina sufren una continua violación de sus derechos, desplazamiento prolongado y repetido, expansión de asentamientos, demolición de sus hogares y otros bienes, y violencia, particularmente durante las operaciones militares israelíes en los campamentos de refugiados que se producen de media dos veces al día.

Al igual que la mayoría de la población palestina, los refugiados también sufren estrictas restricciones de movimiento y siguen siendo privados del acceso a servicios básicos como la tierra o el agua. El Muro de Cisjordania, una de las manifestaciones más visibles de la ocupación, agrava aún más la fragmentación del territorio, impidiendo el acceso a los servicios, recursos, y medios de subsistencia. Una de las consecuencias más inmediatas es que los refugiados de Palestina sufren altos índices de desempleo, lo que deriva en mayores niveles de pobreza y privación. Los hogares destinan, de media, la mitad de sus ingresos a alimentación, y una cantidad muy pequeña se destina a otras necesidades básicas como la vivienda o la educación.

UNA INFANCIA SIN JUEGOS

A los problemas económicos, hay que añadir el hacinamiento en el que viven los residentes en los campamentos de refugiados en Cisjordania. La alta densidad de población y su rápido crecimiento ha puesto a prueba la infraestructura de los campamentos. Los residentes amplían con frecuencia sus casas sin una planificación adecuada, y las viejas redes de alcantarillado son insuficientes para sanear las calles que crecen sin control. Una situación que puede derivar en una crisis sanitaria.

La falta de espacio afecta especialmente a los más pequeños, que carecen de parques y zonas de juego.

LA AMENAZA DEL DESPLAZAMIENTO

La práctica israelí de demoler hogares, infraestructura básica y otras fuentes de sustento sigue devastando a las familias y comunidades palestinas en Jerusalén Este y en el 60% de Cisjordania controlado por Israel, conocido como el Área C.

Estas demoliciones se llevan a cabo alegando falta de permisos de construcción israelíes, necesarios para construir en esas zonas controladas por Israel, unos permisos casi imposibles de conseguir bajo un régimen de construcción restrictivo y discriminatorio. Más del 94% de todas las solicitudes de permisos palestinas han sido rechazadas en los últimos años.

El desplazamiento tiene consecuencias sociales, psicológicas, emocionales y financieras devastadoras. Muchas de las personas afectadas viven ya en situaciones de pobreza y las demoliciones les conducen a un deterioro significativo en sus condiciones de vida. Además, las personas afectadas por demoliciones también sufren un deterioro de la salud; acceso limitado a alimentos; y restricciones en el acceso a tierra, agua, mercados y servicios esenciales. El impacto de las demoliciones de viviendas en los niños resulta especialmente devastador. Muchos muestran signos de trastorno de estrés postraumático, depresión y ansiedad.

EL TRABAJO DE UNRWA

En Cisjordania, además de proporcionar servicios básicos como salud, educación y ayuda de emergencia, UNRWA se centra en atender las necesidades específicas de los grupos de refugiados palestinos especialmente vulnerables, como las mujeres, las personas con discapacidad y los grupos en riesgo de desplazamiento.

Además, UNRWA trata de supervisar y promover el fin de las violaciones de las leyes internacionales humanitarias y de derechos humanos que afectan a las refugiadas y refugiados de Palestina. Brindando asistencia de emergencia en efectivo o financiera a las personas refugiadas de Palestina, cuyas propiedades están dañadas o demolidas, al mismo tiempo que intervienen ante las autoridades locales, sensibilizando y movilizando a los actores internacionales.

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