En Gaza, una generación de universitarios cambia sus sueños por la supervivencia
24.07.2026En Gaza, la prioridad diaria es sobrevivir. Encontrar agua, comida o un lugar donde refugiarse ha desplazado casi cualquier otro proyecto de vida. En medio de una crisis humanitaria sin precedentes, otra pérdida pasa más desapercibida: la de toda una generación de jóvenes que había apostado por la educación como camino hacia un futuro mejor. Hoy, muchos titulados universitarios han cambiado las aulas y las aspiraciones profesionales por pequeños puestos en mercados improvisados, donde intentan conseguir los ingresos mínimos para mantener a sus familias.
Las experiencias de los jóvenes universitarios palestinos de la Franja reflejan una realidad económica cada vez más deteriorada. La tasa de desempleo ha aumentado a más del 80% y gran parte de la población se centra en asegurar las necesidades más esenciales del día a día. Los precios de los productos básicos han aumentado de manera preocupante, debido al asedio y a la destrucción de terrenos agrícolas, las explotaciones ganaderas, los comercios y el mercado local.
“Tras años en la universidad, teníamos sueños y ambiciones de alcanzar aquello a lo que aspirábamos”, explica Abdullah al-Khawaja, un ingeniero eléctrico que fue desplazado por la fuerza de Rafah a Khan Younis. Ahora atiende un pequeño puesto de especias, tras verse obligado a abandonar su trayectoria profesional como ingeniero después de octubre de 2023. “Todos aquellos sueños se desvanecieron y se cortaron todas las vías de conseguir nuestras ambiciones”.
Según un informe, la economía de Gaza se ha contraído un 84%, lo que demuestra la gravedad de la crisis, que ha dejado a gran parte de la población sin trabajo y sin ingresos estables. Las personas con estudios universitarios o superiores no han tenido mejor suerte y buscan cualquier trabajo para simplemente sobrevivir.
En ese mismo mercado, unos puestos más adelante, el testimonio de Ayham al-Najjar reafirma la decepción y frustración de los jóvenes con estudios de Gaza. Él soñaba con avanzar en su carrera en el campo de contabilidad y poner en práctica los conocimientos que tantas horas de estudio le supusieron. Pero ahora vende dulces y bebidas para mantener a su familia.
“Quería terminar mis estudios universitarios, conseguir un trabajo y tener una vida digna”, recuerda. “No tuve más remedio que trabajar en un puesto callejero para ganarme la vida”.
La esperanza de estudiar y tener un futuro mejor desapareció con la ofensiva israelí. No solo por la crisis económica, sino también por las consecuencias de la violencia. La educación superior ha sido duramente golpeada. Centenares de instalaciones universitarias han sido dañadas o destruidas.
Mustafa Sadek pasó de soñar con avanzar cursos en la universidad, a tener un puesto de artículos de papelería y libros en el mercado. “Mis ambiciones eran altas, pero hemos perdido tres años de nuestras vidas. Ahora tenemos que sentarnos en un puesto y dar gracias a Dios por seguir vivos”, explica con resignación.
La pérdida de perspectivas de futuro, el desplazamiento forzoso y la incertidumbre permanente están teniendo un profundo impacto en la salud mental de la juventud gazatí. Para muchos, las bombas israelíes no solo han destruido sus hogares o sus medios de vida; también han quebrado la confianza en que sus años de estudio puedan algún día traducirse en un proyecto de vida.
En este contexto, UNRWA continúa ofreciendo apoyo psicosocial a través de sus profesionales de salud mental para ayudar a cientos de miles de personas a afrontar el trauma y recuperar, poco a poco, herramientas para seguir adelante.
