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UNRWA - Actualidad sobre los refugiados de Palestina - ESCOMBROS, PIEDRAS Y ACERO, UN DÍA EN LA VIDA DE UNA MADRE TRABAJADORA EN GAZA

ESCOMBROS, PIEDRAS Y ACERO, UN DÍA EN LA VIDA DE UNA MADRE TRABAJADORA EN GAZA

En un refugio improvisado de metal en Khan Younis, en el sur de Gaza, vive Jihad Abu Mihaisen, de 48 años, una refugiada de Palestina, con su marido y sus dos hijos. La vida de Jihad, como la de todos los palestinos que viven en Gaza, está gravemente afectada por el bloqueo, ahora ya en su décimo año. La escasez de electricidad y combustible, la inseguridad alimentaria, el aumento de las tasas de desempleo, la contaminación del agua, la violencia armada repetida, y la parálisis política en curso, son su realidad del día a día.

Con este panorama, Jihad cuida de sus dos hijos y de su marido, el principal sostén de su familia. Como muchos otros, gana un dinero recogiendo escombros de casas dañadas en la ofensiva militar del verano de 2014, tratando de encontrar piedras y acero para luego vender y poder mantener a su familia. Jihad trabaja muchas horas y con frecuencia vuelve a casa agotada y frustrada.

La tasa de desempleo en Gaza se situó en el 41% en 2015, la más alta del mundo de acuerdo con la base de datos del Banco Mundial. En 2015, la tasa de desempleo juvenil general se situó en el 61% y la de mujeres jóvenes en un 78,5%, según la Oficina Central Palestina de Estadísticas. Todo esto como resultado directo de los conflictos recurrentes y las restricciones a la circulación de mercancías y personas consecuencia del bloqueo.

«Todas las familias de Gaza estamos igual, en condiciones inquietantes e inimaginables. No podemos encontrar trabajo para alimentar a nuestros hijos, lo tenemos que intentar por todos los medios posibles. Mi trabajo es muy duro. Tengo que llevar acero y piedras todos los días con mi burro e ir al mercado para venderlos. Sin embargo, todavía no tengo un ingreso estable, todo depende de la cantidad de acero que puedo encontrar, el número de horas que trabajo o lo que aguante el burro», explica Jihad.

Jihad y su familia viven en condiciones muy pobres, todo agravado por la falta de electricidad. Desde que un ataque aéreo israelí en 2006 afectara a la central eléctrica de Gaza, los palestinos allí se enfrentan a cortes de electricidad continuos. El suministro de electricidad se mantiene muy por debajo de la demanda, y esto sólo se ha empeorado tras el cierre completo de la planta en abril de 2016, debido a la falta de reservas de combustible disponibles. Los cortes de energía afectan a las empresas privadas y hogares, a los servicios sanitarios, a las plantas de tratamiento de aguas residuales, escuelas…

«Mis dos hijos van al turno de tarde en sus escuelas, por lo que necesitan estudiar por la noche. Por desgracia, la electricidad se corta generalmente. Dependemos de una lámpara recargable que da poca luz», cuenta Yihad.

Debido a los cortes de electricidad de 18-20 horas al día, las familias de Gaza tienen que hacer frente a alternativas tales como lámparas recargables, pequeños generadores, velas o herramientas obsoletas como luces de queroseno. La familia de Jihad suele pasar las noches en la oscuridad y usando el fuego para calentar agua para ducharse.

«Trato de evitar el uso de velas porque un día se produjo un incendio. Las luces recargables son mejores, aunque muy caras», resalta triste Jihad.

Los conflictos recurrentes y el bloqueo ilegal por tierra, mar y aire, que entraba en su décimo año en junio de 2016, siguen siendo hoy en día las principales causas de la crisis socioeconómica y psicosocial en Gaza. Las restricciones a la circulación de personas y mercancías siguen castigando colectivamente a la población civil, y afecta a todos los aspectos de la vida en Gaza, lo que socava la economía local y amenaza el disfrute de la mayoría de los derechos humanos, en clara violación de las obligaciones legales de Israel en virtud del derecho internacional humanitario. Los efectos combinados del bloqueo y el cierre de los túneles a Egipto también han tenido un impacto psicológico menos visible pero bastante profundo, sobre la población de Gaza.

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