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UNRWA - Actualidad sobre los refugiados de Palestina - El impacto humanitario de la explosión en Líbano

El impacto humanitario de la explosión en Líbano

Dos meses después de la explosión en Beirut que conmocionó al mundo entero, la ciudad libanesa sigue en ruinas. A la prolongada crisis económica que arrastra el país se suma ahora a la pandemia por COVID-19, una situación crítica que está deteriorando la calidad de vida de los libaneses y libanesas. Se estima que más del 55% de la población vive ahora en la pobreza, un fuerte aumento con respecto al 28% del año pasado. 

Para hacer frente a esta crisis humanitaria, en UNRWA hemos proporcionado apoyo y soporte vital en forma de asistencia en efectivo de emergencia a 90.760 familias.  

Dahoud, refugiado de Palestina de 72 años, vive en Líbano y durante estos meses ha estado luchando para mantener a su esposa, hijo y dos nietas. Recientemente, ha recibido la asistencia en efectivo de UNRWA por primera vez en su vida, un dinero con el que ha podido hacer frente a las necesidades de su familia, incluida la compra de medicamentos esenciales para su esposa, que sufre diabetes y problemas de salud mental.  “Le pido a UNRWA que continúe buscando apoyo para nuestro alivio en este momento tan difícil”, comenta, recordando la crítica situación de la población refugiada de Palestina en Líbano. 

Shadi, es más joven que Dahoud, pero también tiene una familia que mantener. Es padre de tres hijos, refugiado de Palestina en Líbano y, con el cierre de los restaurantes por la propagación de la COVID-19, perdió su trabajo, “de repente me encontré incapaz de satisfacer nuestras necesidades”. 

La familia de Shadi es una de las más de 90.000 que recibieron la primera ronda de asistencia en efectivo de la Agencia. “La inyección de efectivo fue justa porque cubrió a todos los refugiados palestinos en Líbano”, afirma. Y expresa su preocupación sobre el impacto del servicio, ya que considera que “la crisis es mucho mayor”, pero agradece la ayuda con la que “al menos pudimos saldar nuestra deuda y pagar parte del alquiler”.  

La explosión del 4 de agosto se sintió en muchos hogares como un terremoto que destrozó el corazón de la ciudad e incluso afectó a alguna de nuestras escuelas. Grupos de jóvenes de Palestina se organizaron inmediatamente para ayudar a retirar los escombros y limpiar las calles junto a libaneses y libanesas que se desplazaron a la ciudad desde todos los rincones del país y se volcaron en las labores de limpieza y rescate.  

Las escuelas de Jalil y Haifa, administradas por UNRWA, resultaron dañadas por la explosión, algo que afectó mucho a sus alumnos y exalumnos. “La Escuela Jalil tiene un gran valor simbólico para mí y para muchos jóvenes refugiados de Palestina que asistieron a sus clases. Crecí allí”, comenta Mahmoud Al Shouni, refugiado palestino de 24 años. Él y otros jóvenes se agruparon y, junto con el director de la escuela, comenzaron a limpiar los escombros. 

“Nunca conocerás Beirut hasta que vivas en ella y se convierta en parte de ti. ¿Sabes lo que significa ver desaparecer tus recuerdos cerca del puerto? Los cafés y lugares donde solía pasar el rato con amigos están destrozados”, lamenta Mahmound que, como refugiado de Palestina del campamento de Burj el Barajneh, en Beirut, forma parte de la población más vulnerable de la sociedad libanesa. 

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