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UNRWA España - Actualidad sobre los refugiados de Palestina - Un camino a la esperanza

Un camino a la esperanza

Hablando con pasión y compostura, Noor* describe sus experiencias como súperviviente de violencia de género. «Me siento con la fuerza necesaria para reconstruir mi vida después de sufrir la violencia en mi propio hogar. Me repongo gracias al asesoramiento y al apoyo proporcionado por la Oficina de Apoyo a la Familia de UNRWA en Damasco. Sé que cada día las mujeres y niñas de todo el mundo se enfrentan a la violencia. He aprendido que todos tenemos derecho a vivir y crecer sin miedo», dice ella.

Noor se casó a los 18 años y vivía con sus suegros. Durante muchos años, tuvo que soportar ataques violentos y acoso emocional por parte de su marido. «La convivencia se hizo demasiado difícil y peligrosa. Mis padres estaban en contra del divorcio, pensé en el suicidio para escapar de la tanta violencia. El final llegó cuando mi marido estuvo de acuerdo con el divorcio, siempre que yo le liberase de los pagos de la dote y de apoyo», explica.

 

Es muy difícil estar divorciada siendo de una familia pobre y sin ingresos, así que Noor accedió a casarse con un joven sin educación. «Yo estaba muy feliz cuando aceptó que mi hija a vivir conmigo. Pero cuando la situación empeoró debido al conflicto en Siria, huyó con su familia a Egipto. Tuve que dejar a mi hija aquí porque su padre negó el permiso para que ella pudiera irse. Para mi sorpresa, a su llegada a Egipto, mi marido pidió a su primera esposa que volviera con él y se convirtió en una persona horriblemente verbalmente abusiva», recuerda.

Poco después, el marido de Noor la abandonó en Egipto, un país en el que no tenía amigos o parientes. Se las arregló para volver a Siria con la ayuda de su familia.

Cuando se enteró de los servicios prestados por la Oficina de Apoyo a la Familia de UNRWA, Noor se dio cuenta de que era una oportunidad valiosa para escapar del ciclo crónico de violencia y abuso en el que estaba inmersa. La Oficina dio seguimiento a su caso de divorcio en la corte y fue capaz de alcanzar todos sus derechos. Noor no perdió la esperanza. Solicitó trabajar como voluntaria en la Oficina de Apoyo a la Familia y se convirtió en miembro de su equipo. «Yo trabajo activamente para ganarme la vida y empezar todo de nuevo», dice alegremente.

Fundada en 2013 y dirigida por voluntarios refugiados de Palestina, la Oficina de Apoyo a la Familia trabaja con mujeres y hombres que están sufriendo o han sufrido alguna forma de abuso. Ofrece asesoramiento a las víctimas de género y la violencia doméstica y sus familias, y ofrece programas de intervención.

La autoconfianza y el optimismo recién descubiertos de Noor brillan en sus ojos, mientras habla sobre su trabajo. Ella se ha convertido en un apasionada defensora de los derechos de los supervivientes de violencia de género, insistiendo en que «todo el mundo debe eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas, y defender la igualdad y el respeto, y la autonomía de las mujeres para defender sus propios derechos. Lo que me pasó no debería pasar a nadie más nunca».

* El nombre ha sido cambiado

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