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UNRWA España - Actualidad sobre los refugiados de Palestina - A los 64 años vuelve a la escuela con la ayuda de UNRWA

A los 64 años vuelve a la escuela con la ayuda de UNRWA

Nunca es tarde para empezar a estudiar. Buena muestra de ello es Sharifah Mohammad Ahmad Ali Mansour, que a sus 64 años ha comenzado 2º grado. Cuando comenzó a trabajar como asistente en la Escuela masculina de Qalqiliya, esta refugiada de Palestina no sabía que su vida estaba a punto de cambiar. El año pasado, en otoño, la directora le pidió que entregara una hoja de asistencia en un aula pero ella le confesó: “No sé qué dice la página, por no decir que no sé la habitación en la que hay que entregarlo”. Al escuchar esto, la directora de la escuela, Amal Ahmad Hussein Hassanein, le ofreció a Sharifah la oportunidad de estudiar junto a los otros alumnos.

En un principio, el objetivo de Sharifah era aprender a escribir su nombre y algo de matemáticas básicas. Sin embargo, su maestro de primer grado, Wael Ibrahim, la animó a continuar su estudios, incluso ayudándola a conseguir un ordenador portátil. Su programa favorito es leer en voz alta los versículos del Corán, al seguir adelante, que ha aumentado considerablemente su capacidad de lectura. “En el momento en que se graduó en mi clase era capaz de leer partes del Corán y tenía firmes conocimientos de matemáticas básicas“, dice el profesor Ibrahim.

Ahora que Sharifah ha iniciado el segundo grado, su nueva maestra, Mirvet Adnan Mohammad Hilal, está igualmente contento por los logros que consigue. La energía y el entusiasmo que muestra Sharifah son contagiosos, algo que le ayuda en las relaciones con sus compañeros de clase. “He tenido la tentación de trasladarla lejos de su amigo Mehdi, porque están constantemente intercambiando consejos sobre las lecciones del día!”,  comenta  la profesora.

Cambio de vida

El día a día de esta refugiada de Palestina ha cambiado mucho desde que empezó sus estudios. Antes, cuando iba a la tienda, dependía de los comerciantes para que le dieran correcto el cambio. “Yo no sé cómo hacer sumas o restas. Pero ahora puedo leer las señales de tráfico y calcular las cuentas. Estoy segura cuando salgo, porque sé que puedo encontrar mi camino alrededor, leer documentos y calcular mis gastos siempre allá a donde voy. Mi vida se ha enriquecido“, concluye.

Sharifah dice que la generosidad y el apoyo de la administración y los maestros en Qalqiliya -como el señor Ibrahim , quien hace un seguimiento de sus progresos- han hecho que esto sea posible.  Por su parte, la directora de la escuela asegura que se sienten orgullosos de hacerlo. “Vamos a seguir proporcionando a Sharifah las herramientas necesarias para continuar este viaje de aprendizaje”, dice.

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