Rital: cómo encontrar luz en Gaza a través del arte
05.03.2026En un refugio de UNRWA, un rayo de esperanza resurge y sostiene a Rital, una joven de 14 años que sobrevive con su familia en una escuela-refugio en Nuseirat. Tras dos años de continuos traumas, un taller de arcilla organizado por los equipos de la Agencia le ha devuelto la sonrisa y la ilusión por sacar su lado más artístico. En una mesa y junto a otros niños y niñas, la joven va dando forma al material hasta que parece una flor, después la deja secar y finalmente la pinta de vivos colores.
Esta actividad, aunque pueda parecer simple, le permite conectar con su creatividad, la ayuda olvidarse de los problemas y le genera momentos y recuerdos felices. Ella, como muchos otros menores de la Franja, sigue sobreviviendo al desplazamiento, pero esta situación tiene consecuencias especialmente duras para las niñas y las mujeres.
El hacinamiento en los refugios provoca que mujeres y niñas no cuenten con aseos ni otros espacios limpios e íntimos, algo que les hace sentir constantemente expuestas y avergonzadas. Además, la falta de productos de higiene las obliga a buscar soluciones improvisadas y poco higiénicas, como usar ropa sucia o papel, lo que aumenta de manera preocupante el riesgo de infecciones.
Estas circunstancias afectan directamente a la salud mental de niñas y mujeres, que se enfrentan a desafíos cada día por el simple hecho de serlo. Por ello, los equipos de UNRWA, además de brindarles refugio o atención sanitaria, trabajan para que puedan tener apoyo psicosocial y actividades recreativas, que les den cierta sensación de normalidad.
“Me encanta dibujar y dar forma de flores a la arcilla”, cuenta Rital. “Me siento junto a mis amigas y hablamos de lo que nos apasiona. Dibujamos, hacemos figuras de arcilla, las coloreamos, nos reímos. Esos son los mejores momentos de mi día”. Las niñas como Rital necesitan estas vías de escape.
En toda la Franja, los profesionales de la salud mental de UNRWA desarrollan programas y actividades de entretenimiento. El objetivo es que los menores puedan conectar con actividades propias de la infancia, como jugar, bailar, pintar o dibujar, que mejoran su salud mental y les devuelven la esperanza.
“Quiero ser consejera escolar cuando sea mayor. Veo cómo la consejera de aquí nos ayuda cada día y me motiva”, asegura Rital.
La educación de UNRWA es un salvavidas
Otro aspecto fundamental para la salud mental infantil es la educación. En octubre de 2023, cuando empezó la ofensiva israelí sobre la Franja, Rital cursaba sexto grado. Ahora debería estar en octavo, pero al igual que los otros 660.000 menores en edad escolar de Gaza, estos dos últimos años ha sido imposible continuar con su educación.
Para devolverles su derecho a aprender y pese a la destrucción de la infraestructura escolar, UNRWA está ampliando su apoyo educativo. Casi 60.000 niños y niñas participan en actividades de aprendizaje en más de 576 espacios temporales en escuelas-refugio de la Agencia. Además, brinda actividades educativas online más de 290.000 estudiantes.
Volver a estudiar, contar con apoyo psicosocial y participar de actividades recreativas es la mejor vía para devolver y sostener la esperanza de los menores, pero en contextos de violencia y desplazamiento como en Gaza, es especialmente vital para las niñas, para evitar que los desafíos particulares por su género no las dejen en situaciones de mayor vulnerabilidad.
