UNRWA - Actualidad sobre los refugiados de Palestina - Mariam: mujer, refugiada, beduina y carpintera en Gaza

Mariam: mujer, refugiada, beduina y carpintera en Gaza

En Gaza, las beduinas luchan por mantener su estilo de vida frente al bloqueo, la violencia y la ocupación. Ellas son clave en la economía familiar de una comunidad reconocida por su extrema generosidad y hospitalidad. Ellas tejen las jaimas, cantan, preparan el alimento, trabajan la tierra y cuidan a los animales para el pastoreo. Ellas presumen. Lucen los bordados en el pecho y las flores en las mangas del vestido. Suelen cubrirse la cabeza y tatuar su cuerpo como determinación de la posición social o estado marital.  

Los beduinos y beduinas son generosos, están acostumbrados a prender el fuego por la noche y ofrecer comida y agua a cualquiera que se pierda en el desierto y abrir las puertas de sus casas a todo aquel que lo necesite. Aunque ahora carezcan de los mismos recursos que antes, siguen ofreciendo todo lo que tienen a sus huéspedes.  

Mariam Abu Shmas es beduina y refugiada de Palestina. Creció en diferentes vecindarios, aunque ahora vive en la aldea de Um Alnasser, ubicada al norte de Gaza. 

No quiere perder sus tradiciones, su sello de identidad, pero intenta romper con todo aquello que no es justo. Es fuerte e independiente. Mariam tiene 41 años y ha tenido una vida complicada. Se casó cuando tenía 17 y se divorció cuando tenía 18 años. Dejó la escuela cuando terminó octavo, pero después de su divorcio decidió terminar sus estudios. Desde entonces, su vida ha estado volcada en servir a su comunidad. Fue una de las mujeres que se ofreció como voluntaria en la guardería infantil para romper el hielo entre los hábitos tradicionales de los beduinos y las mujeres y así intervenir en el mundo exterior. Ahora, trabaja como carpintera en su comunidad, un sector fuertemente masculinizado vayas donde vayas.  

Mariam es un ejemplo de superación. La carpintería le ofreció un trabajo en un sector complicado y arriesgado. Ella sabía que se enfrentaba a retos que implicaban formación constante y siguió estudiando riesgos laborales y medidas de seguridad. En cada paso que da, estudia la factibilidad de nuevos proyectos que puedan ofrecerle más ingresos y más desarrollo a su comunidad. Su ambición y deseo de superación le han dado más habilidades y conocimientos.  

“Ahora participo mucho más y soy más efectiva. Soy la líder del equipo y también, soy socialmente activa. Quiero aprender y explorar cosas nuevas, soy uno de los miembros de la junta de una cooperativa palestina. Espero ver a las mujeres beduinas en posiciones respetables de honor porque merecen serlo”. Mariam se ha convertido en una de las líderes de la aldea. 

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