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UNRWA - Actualidad sobre los refugiados de Palestina - “Espero algún día vivir en libertad y paz y poder moverme libremente sin controles, ni registros”

“Espero algún día vivir en libertad y paz y poder moverme libremente sin controles, ni registros”

Fatima Katash tiene 13 años y es la mayor de tres hermanas. Es estudiante de 8º curso en la escuela de UNRWA en Jazalone. Casi a diario, Fatima y sus compañeros encuentran problemas de camino al colegio. “La escuela es demasiado pequeña para la gran cantidad de estudiantes que somos y está demasiado cerca del asentamiento israelí de Beit El, lo que hace peligroso el camino hasta allí”. En 2020, las fuerzas israelíes llevaron a cabo al menos 46 operaciones en el campamento, lo que provocó cuatro heridos y 69 detenciones. Cinco de los detenidos eran niños. 

El campamento de refugiados y refugiadas de Palestina de Jalazone es uno de los 19 campamentos que UNRWA tiene en Cisjordania. La escuela de Fátima se encuentra justo entre el campamento y el asentamiento israelí de Beit El, un asentamiento ilegal según el derecho internacional. La proximidad de ambas zonas provoca enfrentamientos entre las autoridades israelíes y la población refugiada de Palestina. 

Y con frecuencia las fuerzas israelíes utilizan gases lacrimógenos, balas de metal cubiertas de plástico y munición real durante las operaciones para la expansión del asentamiento. 

“No me siento segura yendo a la escuela. Si hay incidentes cerca del asentamiento necesito correr una larga distancia para llegar a un lugar seguro”, comenta Fátima. “No lo sé, pero creo que los estudiantes en Europa o América van al cole sin estos problemas. Espero algún día vivir en libertad y paz y poder moverme libremente sin controles, ni registros”. 

El uso de gas lacrimógeno por parte de las fuerzas de seguridad israelíes durante las operaciones en Jalazone es una práctica recurrente, con 13 incidentes solo en 2020. A largo plazo, los gases lacrimógenos generan patologías médicas y tienen un efecto devastador en la salud mental y física de los refugiados y refugiadas, especialmente en grupos vulnerables como los niños, según un estudio de 2017 realizado por el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de California en Berkeley. 

Un equipo especializado de UNRWA interactúa y aboga por la protección de los niños que van al colegio documentando posibles violaciones de derechos y planteando sus preocupaciones a las autoridades israelíes. Este equipo de protección ha sido fundamental en la implementación de herramientas de respuesta ante el lanzamiento de gases lacrimógenos a los estudiantes y maestros.  

“Cuando dentro y alrededor de la escuela se producen robos, uso de gas lacrimógeno u operaciones de las fuerzas israelíes, llamamos al equipo de protección de UNRWA, quien luego trata de garantizar que no vuelva a suceder”, comenta el Sr. Mustafa, director de la escuela de UNRWA en el campamento de refugiados de Jalazone.  

El equipo de UNRWA identificó la necesidad de construir una nueva salida de emergencia dentro del recinto escolar para facilitar la evacuación segura de los estudiantes y del personal, en caso de enfrentamientos u operaciones cerca de la escuela. “Con suerte, no tendremos que usar la salida de emergencia, pero es muy útil, especialmente cuando nos atacan con botes de gas lacrimógeno. Lo más importante es que los estudiantes puedan salir de la escuela de forma segura”, afirma Mustafa.  

Al contribuir a crear un entorno seguro de aprendizaje para los niños y niñas, estamos contribuyendo a un futuro mejor y más digno para la próxima generación. “Quiero ayudar a hacer realidad el sueño de los niños y niñas palestinas que es vivir en paz y libertad. Esto es lo que más quiero. Imagino que, si termina la ocupación, podremos vivir así”, sentencia Fátima. 

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