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UNRWA - Actualidad sobre los refugiados de Palestina - “A veces era complicado seguir las clases porque todos compartimos un solo teléfono”

“A veces era complicado seguir las clases porque todos compartimos un solo teléfono”

La pandemia de la COVID-19 ha cambiado muchas facetas de nuestra vida. Circunstancias inicialmente excepcionales se han convertido en reglas nuevas, que ponen la vida del revés de toda la población, incluso para aquellos que ya se vivían en condiciones vulnerables. 

El 19 de marzo de 2020, el gobierno jordano impuso un toque de queda en todo el país, ordenó el cierre de todas las tiendas comerciales y detuvo la actividad en la mayoría de las industrias para controlar la propagación del virus. 

Zuhair Abdel-Moneim, refugiado de Palestina de 43 años, vive con su familia, de siete miembros, en una pequeña casa con tejado de zinc en el campamento nuevo de Amman, Jordania. Zuhair es un vendedor ambulante que vende accesorios en el campamento y vive de lo que gana cada día. Los estrictos cierres impuestos por el gobierno han afectado gravemente a sus ganancias. 

Debido al virus y con el cierre de todas las pequeñas empresas y mercados, las condiciones se han vuelto más difíciles, “las deudas, el alquiler y las facturas del agua comenzaron a acumularse”, dice Zuhair. 

Las circunstancias le impedían poder satisfacer las necesidades más básicas de su familia y sus condiciones de vida se han vuelto más difíciles de lo que ya eran.  

La familia de Zuhair, al igual que otras familias de personas refugiadas de Palestina en Jordania, depende de los servicios de salud, educación y ayuda humanitaria proporcionados por UNRWA. En Jordania, atendemos a más de 2,3 millones de refugiados y refugiadas registrados. “Tengo hipertensión arterial y dependo de la medicación que me proporciona UNRWA. Durante el confinamiento, la Agencia se encargó de entregarme las medicinas necesarias para dos meses en la puerta de nuestra casa”, comentó Taghreed, esposa de Zuhair.  

Durante la cuarentena hemos realizado entregas a domicilio de medicamentos para enfermedades crónicas en las cinco áreas de operaciones en las que trabajamos. 

Cuando nos enteramos de las difíciles circunstancias de la familia, desde la Agencia proporcionamos asistencia en efectivo de emergencia para que pudieran pagar sus facturas y el alquiler. Nuestros trabajadores sociales también estuvieron en contacto con la familia durante el confinamiento para brindar apoyo psicosocial en ese momento tan difícil, y aconsejarles sobre temas sanitarios y formas de frenar la propagación del virus. 

“A pesar de las duras circunstancias que hemos enfrentado, estamos felices de poder contar con UNRWA. Siempre nos ha apoyado y no ha escatimado ningún esfuerzo para ayudarnos a superar nuestra difícil situación”, agregó Zuhair. 

Sahar y sus hermanos se adaptaron a una nueva forma de estudiar utilizando el teléfono de su padre Zuhair. “¡A veces era complicado porque todos compartimos un teléfono! Hemos hecho todo lo posible para seguir nuestras clases y completar nuestros exámenes”, dijo Sahar. Taghreed, la hija de 19 años de Zuhair, está estudiando contabilidad en centro de formación Naour de UNRWA , una rama de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Agencia. En ella ofrecemos formación profesional y formación educativa a unos 4.441 estudiantes refugiados y refugiadas de Palestina en Jordania, con más de 1.350 estudiantes matriculados. 

El campamento nuevo de Amman, conocido localmente como Wihdat, fue creado en 1955 para albergar a las personas refugiadas de Palestina en unas 1.500 residencias. Actualmente, el campamento alberga a 58.000 refugiados y refugiadas de Palestina 

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