Mujeres palestinas en primera línea.
En contextos de conflicto, desplazamiento y crisis humanitaria, las mujeres y las niñas enfrentan formas específicas y desproporcionadas de violencia. La pérdida de seguridad, la falta de privacidad, el colapso de los servicios básicos o el acceso desigual a los recursos incrementan su vulnerabilidad y profundizan las desigualdades de género ya existentes.
La ofensiva que sufre Gaza desde octubre de 2023 ha agravado dramáticamente esta realidad. En medio de la destrucción masiva, el desplazamiento forzoso y el colapso del sistema sanitario y de protección social, miles de mujeres enfrentan diariamente riesgos de violencia de género, inseguridad alimentaria, graves amenazas a su salud sexual y reproductiva y la sobrecarga de responsabilidades familiares y comunitarias.
Sin embargo, incluso en las circunstancias más extremas, las mujeres no son solo víctimas de la crisis. También son protagonistas de la respuesta y de la reconstrucción del tejido social. Como trabajadoras humanitarias, profesionales sanitarias, docentes, activistas o líderes comunitarias, sostienen a sus familias, cuidan a sus comunidades y defienden sus derechos.
Su capacidad de resiliencia se expresa en gestos cotidianos de supervivencia, solidaridad y esperanza. En Gaza, miles de mujeres continúan educando, atendiendo a pacientes, organizando redes de apoyo o documentando violaciones de derechos humanos, incluso mientras ellas mismas sufren las consecuencias de la violencia y el desplazamiento.
Hoy queremos poner el foco en las violencias diferenciales que enfrentan las mujeres de Gaza, pero también en sus estrategias de resiliencia, liderazgo y empoderamiento frente a una ofensiva que dura ya más de dos años y medio. Escuchar sus voces y reconocer su papel es esencial no solo para comprender la magnitud de la crisis, sino también para construir respuestas humanitarias más justas, inclusivas y eficaces.
Porque incluso en medio de la devastación, la resiliencia sigue escribiéndose en femenino.
