Situación de los refugiados palestinos en 2026
18.06.2026La situación de los refugiados palestinos en 2026 es especialmente crítica. Se siguen enfrentando a una de las crisis de desplazamiento más prolongadas del mundo. En 2026, cerca de seis millones de personas refugiadas de Palestina registradas con UNRWA viven en Gaza, Cisjordania, Jordania, Líbano y Siria, donde afrontan graves desafíos derivados de la violencia, los desplazamientos forzosos, la inestabilidad política y las dificultades económicas.
En Gaza, la ofensiva israelí iniciada en octubre de 2023 ha dejado más de 73.000 personas asesinadas,1,9 millones de personas desplazadas y una crisis humanitaria sin precedentes agravada por el asedio y la destrucción de infraestructuras.
En Cisjordania, las preocupantes incursiones de las fuerzas israelíes y la violencia de los colonos han incrementado la inseguridad y los desplazamientos forzosos de miles de familias refugiadas de Palestina.
En Líbano, la violencia también ha provocado desplazamientos masivos de los campamentos de refugiados palestinos del sur del país. Los bombardeos israelíes han dejado ya más de 3.500 personas asesinadas y más de 10.000 heridas. Además, han destruido infraestructuras y hogares en el sur del país y en los alrededores de Beirut.
En Siria, tras años de conflicto, la situación de vulnerabilidad de la población refugiada de Palestina se ha agravado. Muchas familias están volviendo a los campamentos destruidos porque no se pueden permitir alquilar una vivienda en otras zonas. Apenas cuentan con recursos para reconstruir sus vidas.
Y en Jordania se encuentra la mayor comunidad de refugiados palestinos registrados. Allí, preocupan especialmente los denominados como ‘ex-gazans’, que son personas refugiadas desde 1967, pero no son consideradas ciudadanas y se enfrentan a carencias y restricciones relacionadas con la ciudadanía, así como a la marginación.
Quiénes son considerados refugiados palestinos
Las personas refugiadas de Palestina son aquellas “cuyo lugar de residencia habitual” fue Palestina entre el 1 de junio de 1946 y el 15 de mayo de 1948, y que perdieron sus hogares y medios de subsistencia como consecuencia de la guerra Árabe-Israelí de 1948.
La historia de los refugiados palestinos está estrechamente ligada a la ‘Nakba’, que significa ‘catástrofe’ en árabe. Este término hace alusión al desplazamiento masivo de la población palestina en 1948.
Ese año, más de 700.000 personas palestinas se vieron obligadas a abandonar sus hogares y buscar refugio en otras zonas de Palestina y en países vecinos. Según el mandato de Naciones Unidas, los descendientes de las personas desplazadas en 1948 mantienen la condición de refugiados y refugiadas y pueden acceder a los servicios proporcionados por UNRWA.
Dónde se encuentran los refugiados y refugiadas de Palestina
Actualmente, los refugiados palestinos viven principalmente en las cinco áreas de operaciones de UNRWA: Gaza, Cisjordania, incluida Jerusalén Este, Jordania, Líbano y Siria.
Muchas personas residen en campamentos de personas refugiadas establecidos hace décadas y que en muchas ocasiones están condicionados por la precariedad, la masificación y la falta de infraestructuras adecuadas.
Otras personas viven en ciudades o comunidades urbanas de esas regiones.
El compromiso de UNRWA
UNRWA desempeña un papel esencial en la vida de la población refugiada de Palestina. La Agencia proporciona servicios fundamentales como adecuación para niños y niñas, atención sanitaria, apoyo psicológico, asistencia alimentaria, asistencia en efectivo, protección, refugio y servicios de saneamiento, entre otros.
En un contexto marcado por conflictos recurrentes y desplazamientos, el trabajo de los equipos de UNRWA es imprescindible para garantizar la dignidad, los derechos y el acceso a servicios básicos de la población refugiada de Palestina.
El futuro de los refugiados palestinos
Más de siete décadas después de la Nakba, seis millones de refugiados y refugiadas siguen lejos de su tierra. A pesar de las dificultades, las comunidades refugiadas mantienen viva su identidad, su historia y la esperanza en un futuro mejor. Garantizar su acceso a servicios esenciales y a condiciones de vida dignas sigue siendo fundamental, mientras esperan una solución justa y definitiva a su situación.
Detrás de cada cifra hay personas, familias y generaciones enteras que siguen construyendo su historia con resiliencia, esperando paz, seguridad y respeto a sus derechos.
