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UNRWA España - Actualidad sobre los refugiados de Palestina - La dureza de vivir el frío cortante del invierno en Gaza

La dureza de vivir el frío cortante del invierno en Gaza

Las duras condiciones en las que vive la población refugiada de Palestina en los campamentos de refugiados y refugiadas influyen en toda su vida.

El hacinamiento propicia el contagio de virus que se propagan con mayor facilidad. Los duros inviernos, como el que están viviendo, también dejan a su paso enfermedades. 

Este invierno las casas de asbesto y ladrillo de los campamentos de refugiados y refugiadas de Palestina, lucen cubiertas de lonas de nailon resistentes al agua. Abed El-Fattah Gouda, de 67 años, es refugiado de Palestina, residente en el campamento de Jabalia y dueño de una de estas casas. “Estamos acostumbrados a sentarnos y dormir en una habitación o máximo en dos, escondiéndonos del frío y de las fuertes lluvias que han afectado a 2 millones de personas. Decenas de miles de personas no tienen la oportunidad de vivir en casas preparadas para este temporal, como es nuestro caso”, comenta Abed padre de familia de seis hijas y cuatro hijos. 

© Haneen Harara 

Las bajas temperaturas en Oriente Próximo han afectado a Líbano, Siria, Cisjordania, Jordania y Gaza, donde miles de hogares han sufrido las consecuencias de la tormenta denominada Hiba. Los destrozos de infraestructuras y la pérdida de cosechas también reflejan la ferocidad de la tormenta. 

A pesar de la realidad del crudo invierno, las personas que viven en el campamento de Jabalia siempre intentan sobreponerse para sobrevivir mientras la lluvia cae sobre sus cabezas por las goteras. “El frío es cortante. Nos cubrimos con muchas mantas, pero otras personas en Gaza no tienen ni eso”.  

La calefacción en las casas de los refugiados y refugiadas consiste en encender leña o carbón. Los cortes de gas y electricidad en el campamento en invierno son desesperantes.  

La crisis eléctrica en Gaza se viene agravando desde hace mucho tiempo. La falta de energía socava unas condiciones ya de por sí muy frágiles entre los refugiados y refugiadas de Palestina. Esta situación se ha ido deteriorando en el contexto de ofensivas militares, afectando gravemente la disponibilidad de servicios esenciales, como la salud, el agua o el saneamiento. También a la economía, en particular al sector agrícola y al manufacturero.

El suministro eléctrico de Gaza depende de Israel y Egipto. La central eléctrica de Gaza, cuyos transformadores y depósitos de combustible han sido bombardeados en numerosas ocasiones por Israel, y cuya capacidad se ha reducido considerablemente, abastece tan solo el 20% de las necesidades energéticas. 

Los cortes de energía son algo con lo que Gaza ha lidiado durante años. Las restricciones de Israel sobre la cantidad de combustible que puede entrar en Gaza, junto con el suministro de Egipto que no siempre es fiable, significaron recortes regulares para hogares y negocios, hospitales, escuelas e incluso infraestructuras básicas. 

Cuando la infraestructura de tu hogar ha sido continuamente bombardeada 

“Pasamos la mayor parte del tiempo dentro de casa alrededor del fuego para hacer té y café, y alguna comida tradicional de invierno que nos haga entrar en calor. No es posible salir de nuestra casa porque está rodeada de agua de lluvia que se acumula en algunas áreas. Esto requiere la entrada de equipos de emergencia para sacar a los refugiados y refugiadas de sus hogares. Todo se debe a la falta de una infraestructura sólida, que ha sido destruida repetidamente por los ataques israelíes”, explicó Abed.  

Al otro lado de la ciudad, Mohammed Jarboa, refugiado de Palestina de 40 años y residente del campamento de Shaboura, explica que “los niños y las niñas permanecen expuestos a muchas enfermedades en las en las calles como consecuencia del frío. Además, se enfrentan a la escasez de mantas y equipos de calefacción”.  

Ante esta situación, la mayoría de los refugiados y refugiadas del campamento de Shaboura sobreviven gracias al apoyo de UNRWA. 

 

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