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UNRWA - Actualidad sobre los refugiados de Palestina - La adaptabilidad, una virtud en tiempos de COVID

La adaptabilidad, una virtud en tiempos de COVID

El hacinamiento de la comunidad de refugiados y refugiadas de Palestina en Líbano, en sus hogares y campamentos representa un desafío muy importante para quienes necesitan una cuarentena domiciliaria.  UNRWA, en colaboración con Médicos Sin Fronteras, estableció un Centro de Aislamiento y Cuarentena de 96 camas en el Centro de formación profesional de la Agencia en Siblin.

Muhammad, refugiado de Palestina, estuvo aislado con su hija en el hospital durante 13 días, tiempo durante el cual sus otras dos hijas en casa también comenzaron a experimentar síntomas. “Fue un período muy difícil para mí en el hospital porque no tenía nada de contacto con el exterior y no podía moverme de la habitación, pero después de 13 días nos trasladaron al Centro de Aislamiento de Siblin.  Allí era muy diferente. Podíamos salir al jardín del centro y si le pedías algo al equipo te atendían enseguida”.  La ubicación del Centro de Capacitación de Siblin, en una vasta área verde montañosa con vistas al mar, lo convierte en un lugar agradable y saludable para alojar a personas en cuarentena o pacientes mientras se recuperan.

Nuestra instalación en Siblin pasó de un centro educativo a uno médico, con el objetivo de atender a personas que pudieran haberse infectado o pacientes positivos que presentan síntomas leves y que no pueden ponerse en cuarentena o aislarse en sus hogares. La transformación, que se llevó a cabo cumpliendo con las directrices de la Organización Mundial de la Salud, convirtió los dormitorios, previamente utilizados por los estudiantes, en zonas de cuarentena y se rehabilitaron baños y duchas, además de realizar cambios en las áreas de lavandería y comedores para adaptarlos a las nuevas necesidades. 

La colaboración con Médicos Sin Fronteras proporcionó la experiencia médica y asesoramiento sobre el diseño del sitio para garantizar que cumpliera con todos los requisitos logísticos necesarios. También impartieron formación integral al personal de UNRWA sobre medidas de prevención y control de infecciones.

Hassan, un refugiado de Palestina de Al Nahmeh y paciente en el centro, recuerda cómo empezó a sentirse cansado en el trabajo antes de ir al hospital para hacerse la prueba. “Sentí un gran alivio cuando supe que iba a Siblin, con buenas condiciones y excelente personal, que trabaja día y noche por nuestra comodidad”.

“El centro es muy importante para nosotros, porque no hay hospitales privados para palestinos. UNRWA nos ha brindado consuelo, asistencia médica y psicológica y un seguimiento constante”, dice Hassan.

Suleiman, refugiado de Palestina del campo de Mieh Mieh en Líbano, ha sido trabajador del Centro de Capacitación de Siblin durante 37 años.  Está orgulloso de servir a su comunidad en Siblin apoyando su educación y ahora su salud.  “Cuando me enteré de la transformación de una parte de Siblin en un sitio de aislamiento y de la necesidad de voluntarios, presenté mi solicitud rápidamente.  Sentí que era nuestro deber servir a nuestra gente”.  Algunos miembros de la familia de Suleiman tenían miedo de sus nuevas tareas, pero “cuando les expliqué qué tipo de servicio estábamos brindando, se sintieron orgullosos”. Todo el personal voluntario recibe formación y equipamiento de protección. “Hago todos los esfuerzos para protegerme a mí y a mi familia mientras realizo mi trabajo”. 

Casi un año después del brote del virus en Líbano, el número de casos diarios sigue aumentando. Como ex paciente del centro, Muhammad quiere compartir un mensaje con su comunidad: “Para los palestinos, es muy importante que tengamos más centros como Siblin. Este virus es muy serio, así que tengan cuidado”.

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