Crisis humanitaria en Líbano: UNRWA sigue trabajando
15.07.2026UNRWA sigue trabajando en Líbano mientras la crisis humanitaria sigue siendo frágil e impredecible. La actividad militar en algunas zonas de las gobernaciones del sur y Nabatieh continúa representando riesgos para la población civil, lo que genera desconfianza de las familias desplazadas que consideran regresar a sus hogares.
El retorno de las familias sigue siendo muy limitado y desigual. Más de 500.000 personas han comenzado a regresar a sus comunidades, pero decenas de miles permanecen desplazadas, incluidas más de 34.000 que aún se encuentran en refugios de emergencia. Muchas familias se muestran reacias o incapaces de regresar debido a los daños en sus viviendas, la inseguridad, la presencia de municiones sin detonar y la falta de acceso a servicios o artículos esenciales. Entre ellas, muchas personas refugiadas de Palestina, que, aunque no se han registrado ataques contra campamentos en las últimas semanas, las operaciones militares continuaron cerca de ellos.
Naciones Unidas ha reiterado que los retornos deben ser seguros, voluntarios y dignos y subraya la importancia del acceso humanitario sin trabas y la protección de la población civil, el personal humanitario y los trabajadores sanitarios.
Los profesionales humanitarios también advierten de las consecuencias que están provocando la violencia y los desplazamientos, como los casos de violencia de género, las restricciones a la libertad de movimiento y las barreras para el acceso a asistencia humanitaria y otros servicios esenciales.
Las mujeres y niñas están sufriendo un impacto desproporcionado a la crisis. Se enfrentan a mayores riesgos de sufrir violencia de género, dificultades para acceder a servicios esenciales, incluida la atención durante el embarazo y el posparto. UNFPA estima que hay 390.000 mujeres en edad reproductiva entre las personas desplazadas, lo que incluye aproximadamente 16.000 mujeres embarazadas y se prevé que unas 1.800 den a luz cada mes. Muchas se ven obligadas a regresar a zonas donde la infraestructura sigue dañada o inoperativa.
Por otra parte, se estima que 308.000 menores permanecen desplazados, más de un millón necesitan asistencia humanitaria y se han identificado a decenas de menores no acompañados y separados de sus familias. La interrupción de la educación, la falta de acceso a servicios esenciales y los traumas son los principales factores que los dejan en una situación de extrema vulnerabilidad.
Las personas refugiadas de Palestina, en particular, se enfrentan una grave situación de vulnerabilidad. La inseguridad y la violencia han provocado la pérdida de medios de subsistencia en los campamentos del sur. Muchas familias han perdido sus trabajos y carecen de fuentes alternativas de ingresos. Esto las deja en peores condiciones, ya que los precios de productos básicos han aumentado notablemente.
En este difícil contexto, UNRWA mantiene su repuesta de emergencia en Líbano, puesta en marcha el pasado 4 de marzo. Como organización que lleva décadas trabajando en el país, cuenta con infraestructura y experiencia para dar respuesta a las necesidades de la población.
Hasta ahora, miles de personas libanesas, palestinas y sirias siguen sobreviviendo en dos de sus refugios. Los equipos de la Agencia siguen distribuyendo alimentos, agua potable y otros artículos esenciales como almohadas, esterillas o kits de higiene.
En mitad de la falta de acceso a servicios sanitarios, los 15 centros de salud de la Agencia operativos son un salvavidas. Además, la clínica móvil en el refugio de Siblin sigue atendiendo a pacientes desplazados a diario. Así mismo, la farmacia central de UNRWA sigue distribuyendo medicamentos a todas las clínicas en funcionamiento.
Por otra parte, el plan de educación de emergencia continúa. Las 60 escuelas de UNRWA siguen operativas, ofreciendo clases presenciales o a distancia, dependiendo de la situación de inseguridad en la zona. Los equipos educativos han repartido también material escolar para los menores.
Los profesionales de la salud mental están trabajando para atender a las personas que lo necesitan con apoyo psicosocial y los equipos de mantenimiento y saneamiento trabajan en los refugios para mantenerlos en buenas condiciones para las personas desplazadas.
