La fábrica de muñecas de ‘Abla en Cisjordania, mucho más que un lugar de trabajo
17.04.2026Con la ayuda de UNRWA, este taller se ha convertido en un salvavidas para muchas mujeres refugiadas de Palestina
Hace algo más de un año, ‘Abla, una mujer refugiada de Palestina se vio obligada a huir del campamento de Jenin, debido a la brutal incursión de las fuerzas israelíes en los campamentos del norte de Cisjordania y que provocaron el desplazamiento forzoso de 40.000 personas. Hoy, 33.000 aún siguen fuera de sus hogares, lo que supone el desplazamiento más largo y extenso desde 1967. Las familias como la de ‘Abla se enfrentan al dolor de no poder regresar, a las duras condiciones de vida del desplazamiento y al poco acceso a productos y servicios esenciales.
“Fui desplazada a Burquin. Soy Madre de siente hijos, entre ellos un hijo con discapacidad. Las condiciones que estamos soportando han hecho que nuestras vidas sean miserables”, explica. “Abandonamos el campamento con gran dificultad, sin saber adónde ir”. Tras el desplazamiento, la familia sobrevive en una pequeña habitación que han habilitado como refugio, pero no cuentan con apenas espacio ni cosas tan básicas, como gas o electricidad.
En mitad del sufrimiento, ‘Abla no quiere rendirse y trata de mantener la esperanza y de seguir adelante. Cuenta con un taller de muñecas de trapo, donde trabaja y que ha convertido en un espacio donde otras mujeres refugiadas de Palestina encuentran una vía de escape a sus traumas y preocupaciones.
“El proyecto de fabricación de muñecas fue idea mía cuando estaba en el campamento de Jenin. Lo inicié en el año 2000, durante otro periodo de incursiones en los campamentos”, cuenta ‘Abla.
Ahora, este taller es mucho más que un simple sitio para trabajar. Se ha convertido en una red de apoyo emocional fundamental para muchas mujeres. Es un espacio donde compartir tiempo y conversaciones con quienes han vivido situaciones similares. También es un espacio donde el trabajo manual las ayuda a evadirse y les proporciona un ingreso económico vital para ellas y sus familias.
“Cuando hacemos una muñeca, no se trata solo de fabricarla. Se trata de la conexión entre nosotras. El proceso nos proporciona bienestar mental y lo consideramos una forma de sanación”.
Los desafíos a los que se ha enfrentado ‘Abla para mantener a flote el negocio no han sido pocos. La violencia en el norte de Cisjordania y los desplazamientos masivos han puesto en serio riesgo el funcionamiento del taller. Pero finalmente gracias al apoyo de UNRWA y a su tenacidad, el lugar de trabajo sigue abriendo cada día.
“UNRWA nos ha proporcionado apoyo esencial, incluidas máquinas de coser. También una cocina comunitaria y, a través de la ayuda alimentaria, ayudó a las madres con niños con discapacidad y a otras personas desplazadas”, cuenta. “Agradezco a UNRWA su apoyo y espero que continúe en el futuro, especialmente para proyectos pequeños”.
La Agencia sigue apoyando a mujeres refugiadas de Palestina a emprender y mantener negocios, que a la vez dan trabajo a otras personas refugiadas y ayudan a familias enteras a seguir adelante. Esta asistencia es especialmente importante en un contexto en el que la violencia silenciosa en Cisjordania, incluida Jerusalén Este, sigue avanzando y la población palestina está sufriendo ataques constantes, por parte de las fuerzas israelíes y los colonos, así como graves restricciones de movimiento.
