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UNRWA - Actualidad sobre los refugiados de Palestina - El viaje de Nowras hacia la búsqueda de una vacuna para la COVID-19

El viaje de Nowras hacia la búsqueda de una vacuna para la COVID-19

De las escuelas de UNRWA en Siria a los mejores institutos de investigación

A primera vista, no hay nada inusual en esta foto de 2007 de la clase de un grupo de jóvenes felices y ansiosos que se acaban de graduar de noveno grado en la escuela de UNRWA para niños en Haifa (Damasco, Siria). Escondido en la tercera fila superior (tercero desde la derecha) se encuentra Nowras Rahal, un joven talentoso y con diligencia que se convertiría en uno de los científicos del conocido Instituto Max Planck de Alemania. Huyó de la situación en Siria y terminó ayudando a un equipo de investigadores a desarrollar una vacuna candidata contra COVID-19.

Graduación de la clase de noveno grado de 2007 de la escuela de niños de UNRWA en Haifa en Damasco, Siria, 2007. © Foto cortesía de Nowras Rahhal

Nowras, de 27 años, comenzó su vida como refugiado de Palestina en Siria, cuya familia huyó de Haifa a raíz de la guerra Árabe-Israelí de 1948. Su abuelo vivía en la famosa calle Salah Al-Din y muchos miembros de su familia siguen permaneciendo allí hoy en día. Nowras nació en Darayya, Siria, en 1993. Su familia se mudó a Damasco en 2005, donde se inscribió en la escuela de niños de UNRWA, una de las 100 escuelas de la Agencia donde más de 50.000 estudiantes refugiados de Palestina estudian en Siria.

“Recuerdo mi escuela y a todos mis profesores. Los respetaba porque eran más que maestros para nosotros. Y la escuela no era solo una escuela, era como un hogar. Nuestros maestros, que también eran refugiados de Palestina y profesionales de la educación, eran como una familia. La escuela nos enseñó todas las materias habituales, pero también nos enseñó sobre la vida, los valores y las prioridades”, recuerda con cariño.

Para Nowras, la escuela es donde comenzó su educación real. “No puedo explicar lo importante que fue para nosotros. Del séptimo al noveno grado fue una fase muy importante. Era una edad crítica, la edad en la que comienzas a observar, comprender y analizar cosas y en la que comienzas a ‘soñar’. UNRWA siempre nos inculcó que la educación es nuestra mejor herramienta en la vida y que tenemos que soñar en grande”.

Si bien Nowras se destacó en todas las materias, las ciencias y las matemáticas fueron su pasión: “Siempre obtuve notas altas en general, ¡pero me encantaban las matemáticas y las ciencias!”. Sus logros escolares continuaron y se graduó con honores en la escuela de secundaria en 2010, así que accedió a la licenciatura en ciencias farmacéuticas en la Universidad de Damasco.

Pero sus sueños eran incluso más grandes. Debido a la guerra que se libraba en Siria, Nowras y sus hermanos buscaron oportunidades fuera del país. Después de obtener su licenciatura, postuló a más de veinte programas en el extranjero y finalmente fue admitido en la Universidad de Kassel en Alemania para estudiar nanotecnología. Como refugiado de Palestina, apátrida de Siria, Nowras tuvo que esperar nueve meses, tras un largo proceso, para obtener una visa. Su perseverancia dio sus frutos y se matriculó como estudiante internacional a finales de 2018. Como de costumbre, destacó y se graduó en noviembre de 2020 con una tesis en el campo de la nanomedicina.

Su excelente desempeño y labor social en la ciudad hizo que le nominaran al premio al mejor estudiante internacional.

Durante sus estudios, se unió a los Institutos de Investigación Max Planch para seguir investigando en el campo de la nanotecnología. Antes de la pandemia de COVID-19, trabajó en la investigación del cáncer y, habiendo aprendido alemán, participó en un proyecto de narración bilingüe para niños y niñas refugiadas en Alemania.

Finalmente fue seleccionado para unirse a un equipo de investigadores del Instituto que trabaja para desarrollar una vacuna tópica contra la Covid-19. Este nuevo método de administración, aplicado a la piel en lugar de inyectarse en el músculo, haría que la inoculación fuera más rápida, económica y sencilla, dado que las vacunas actuales requieren refrigeración y múltiples dosis. Un proyecto que ha superado las pruebas iniciales.

 “Hay muchas razones por las que estoy compartiendo mi historia. En primer lugar, se trata de crear conciencia sobre la difícil situación de las personas refugiadas de Palestina, en general. En segundo lugar, quiero animar a todos los estudiantes refugiados de Palestina a estudiar mucho y soñar aún más. Finalmente, quiero alentar a todos los donantes a ayudar a los refugiados y refugiadas de Palestina a obtener más oportunidades y a que las universidades les apoyen y brinden más becas y pasantías. Todo estudiante tiene derecho a estudiar y vivir en paz”, comparte entusiasmado.

A través del sistema educativo, en la Agencia tenemos como objetivo garantizar que los y las estudiantes refugiados de Palestina desarrollen todo su potencial y se vuelvan innovadores, reflexivos y de mente abierta, para defender los valores humanos y la tolerancia, y contribuir positivamente al desarrollo de la sociedad y la comunidad global.

 “Espero que el mundo continúe dando a las personas refugiadas y apátridas un rayo de esperanza. Esto podría lograrse otorgando las mismas oportunidades y permitiéndoles ser parte de cada comunidad. Me considero muy afortunado de haber tenido una oportunidad, pero muchos niños y niñas no la tienen. En mi caso, la escuela de UNRWA en Damasco fue una parte muy importante de eso y me ha ayudado a igualar las probabilidades”, sentencia Nowras orgulloso.

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