UNRWA - Actualidad sobre los refugiados de Palestina - Correr de camino al colegio

Correr de camino al colegio

“No me siento segura caminando sola hacia casa. Si puedo, voy corriendo”. Es el testimonio de Mariam, una joven que vive en Jerusalén Este y estudia en la escuela Jenin de UNRWA.

Vivir cerca del colegio puede ser una bendición. Te puedes levantar un poco más tarde de la cama o disfrutar de un desayuno más pausado. Sin embargo, si vives en Cisjordania da igual. Es probable que vivas a diez minutos de tu escuela y tardes una hora en llegar a ella.

Cisjordania es uno de los lugares del mundo donde se respira menos libertad de movimiento. Los puestos de control, los registros y los permisos forman parte del día a día de muchos jóvenes para llegar al colegio o de sus padres para llegar al trabajo.

No solo el tiempo es el protagonista, sino el camino. Normalmente, Marian va al colegio caminando con su hermana y su amiga Aya pero va corriendo cuando va sola. A pesar de que, muchos, ven la seguridad entre los puestos de control, para Marian está entre las paredes de su colegio o su casa.

Hay días que quedan marcados a fuego en la cabeza. Para Marian, la entrada de soldados israelíes en su casa sin previo aviso es uno de ellos. “Mi madre y yo estábamos solas en casa, cuando los soldados israelíes abrieron agresivamente nuestra puerta”, explica Marian.

“Estaban entrando a casas buscando a alguien, ni siquiera llamaron, y mi madre no tenía puesto el hiyab”, añade. Los soldados no encontraron nada en la casa de Mariam, y ahora ella sufre ansiedad cada vez que recuerda ese día.

Cualquier menor en Cisjordania, incluida Jerusalén Este, se ve expuesto a la violencia diaria que genera la ocupación. El estrés, pánico e incertidumbre que ésta provoca tiene un impacto psicosocial devastador sobre niños y niñas como Mariam.

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